Por: Danitza Castillo Solari
Hablar del desorden de Gamarra
es hablar de la cantidad de veces que nos ha dado gripe a lo largo de nuestra vida. Se puede solucionar,
pero sabes que en algún momento volverá el problema, como si fuese parte de su
estado natural. Desgraciadamente, la falta de mano dura en las leyes y la
rebeldía de los comerciantes informales, se convierte en un hecho prácticamente
imposible de remediar.
El Ministro del
Interior, Daniel Urresti pretende ser el antídoto de esta situación, pero si
los mismos comerciantes ven que su gestión se está volviendo un circo, es poco
probable que haya un acuerdo razonable para un cambio de su parte.
El caos y la informalidad se apoderaron de
las 44 cuadras del emporio comercial de Gamarra. Bastaba pasear por sus calles
para darnos cuenta de la cantidad de ambulantes que invadían pistas y veredas, convirtiéndolo
en un lugar de riesgo latente.
Los vendedores ambulantes
fueron notificados previamente al desalojo, sin embargo, hicieron caso omiso y quisieron
imponer su ley en las calles. Llegó el día en que la policía tomó la marcha y
cerca de 10 mil vendedores informales fueron desalojados de sus puestos de las
diez primeras cuadras de la Av. Aviación, en la Victoria. La finalidad era
facilitar el tránsito vehicular y peatonal en la vía y el acceso a la estación Gamarra de la línea 1 del tren eléctrico.’
El enfrentamiento
Cerca de 800 agentes interceptaron
las calles para llevar a cabo el desalojo. Fue todo un caos. Los vendedores prodigados
de palos, bolsas de basura y piedras, defendían su lugar de trabajo protestando
que los dejen trabajar. La violencia se desató en la cuadra 8 de gamarra.
‘’Los ambulantes serían
desalojados antes del 15 de noviembre, para limpiar y pintar y recuperar todo
lo perdido’’ Ministro del interior Daniel Urresti.
Estamos perdiendo el mismo
sentido de ir a gamarra, se volvió una manifestación una especie de acumulación
de gente que no podía desplazarse con comodidad, con la tranquilidad de que no
terminarás golpeada o que te empujen y hasta robada porque sí, así como iban
las cosas la galería se estaba llenando de delincuentes que se hacían pasar
como vendedores o jaladores para las tiendas.
| Ambulantes se defienden de los policías para no ser desalojados |
Continúan en las calles
Si bien hoy en día se está
tratando de erradicar este problema para una mayor tranquilidad y seguridad de
los clientes, hay quienes por pasarse de vivos esperan a que los agentes de la
policía y de la municipalidad de la Victoria se retiren para volver a seguir
con sus ventas, y así burlarse de las autoridades quitándole gran porcentaje de
ventas a los vendedores formales siendo el 60% por los vendedores ambulantes
quienes compran a los vendedores formales de gamarra para venderlos luego en la
calle.
Fechas navideñas
Estas fechas se convierten en
favoritas. Los ambulantes tratan de aprovechar al máximo la gran afluencia de
personas para vender la mayor cantidad posible de mercadería, a precios más económicos
que en las tiendas de Gamarra. Pero, ¿acaso no somos nosotros quienes apoyamos
esta informalidad? El asunto pasa también por una conciencia colectiva, de no
apoyar la informalidad.
“Hace unas semanas, antes del
desalojo, fui a Gamarra y pude ser espectadora de cómo el mismo personal de
Serenazgo compraba a los ambulantes. Parecía una burla. Exigen respetar una ley que ni ellos mismos cumplen”, refiere una
vecina de la comuna. Así estamos. Hecha la ley, hecha la trampa.
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